Pasé en la tarde frente a la panadería, te vi con la charola de compra en la mano y en ella estaba un biscocho de los que me gustan, con higo cristalizado y jarabe encima; del que me gusta comer con leche en las mañanas antes de salir para el trabajo. Y es extraño, muy extraño, porque he revisado la bolsa y tan sólo encontré una barra, dos bísquets de los que te encantan y unas migas. Ahora te veo lavando los trastos de la cena, muy contenta y no me atrevo a preguntar dónde quedó el biscocho que vi en la charola.
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